Estrategias

Estrategias para la toma de decisiones en empresas familiares

A la hora de tomar decisiones no rutinarias, los directivos se enfrentan a un proceso mucho más complejo que el que supone tomar decisiones frecuentes, las del día a día. Se ha escrito mucho sobre cómo gestionar este proceso, pero cuando se trata de una empresa familiar, las teorías o manuales de empresa no se ajustan a la realidad, ya que, en este tipo de empresas, este proceso es multidimensional y dinámico.
Artículo creado por:

Yanna Stefanu

Profesora en EAE Business School

Antonio Valdivia

Profesor en EAE Business School

Publicado en Harvard Deusto Business Review. Para descargar el artículo original, le envitamos a hacer clic en el siguiente enlace:

Todo directivo se enfrenta a decisiones rutinarias y no rutinarias. Las primeras son fáciles de gestionar, ya que se dispone de suficiente información y, además, hay unos usos y costumbres propios de la cultura empresarial que ayudan a tomarlas con rapidez. Pero, en el caso de las no rutinarias, el proceso es bastante más complejo, y su gestión ha dado lugar a múltiples teorías y diversos manuales de ayuda que no se ajustan a la realidad que se vive en las empresas familiares.

En este artículo se presentan los resultados de una investigación realizada entre varias empresas familiares. Tras analizar más de noventa decisiones no rutinarias, se ha podido describir el proceso que siguen los directores Comerciales, quedando demostrado que este es un proceso multidimensional y dinámico. La mayoría de manuales de empresa sobre la toma de decisiones en el ámbito empresarial describen a un directivo que se marca unos objetivos para un entorno más o menos cierto, recaba y maneja los datos relevantes para su decisión, plantea alternativas y escoge la que le parece que, con mayor probabilidad, le dará los resultados deseados. Pero esta imagen no se ajusta a lo que realmente acontece en las organizaciones. La realidad nos muestra una película en la que aparece un paisaje rico en personajes, lugares, tiempos y matices, que interactúan entre sí, construyendo
la decisión entre todos.

En el proceso de toma de decisiones no encontramos a un individuo analizando las repercusiones de una u otra alternativa, sino a un individuo gestionando la situación a través de relaciones interpersonales, que está en medio de otras personas, que a su vez están gestionando otras situaciones que interceden en la que afecta a la decisión. Para los directivos que deben tomar decisiones es importante conocer esta dinámica. En las empresas familiares, estos elementos de distorsión en la toma de decisiones se multiplican con el efecto de los órganos de gobierno, integrados por miembros de la familia, con la influencia y el poder que ostentan los familiares que trabajan en la empresa y con la distinta dimensión del concepto de propiedad que se respira en este tipo de negocios.

 

LOS MODELOS TRADICIONALES

En los manuales que se pueden consultar sobre toma de decisiones en el ámbito empresarial, se encuentran básicamente tres modelos: uno de ellos es conocido como el modelo racional, el otro es la teoría de juegos y, por último, la teoría de roles.

La teoría de toma de decisiones racional es aquella que desarrolla un proceso metodológico que ayuda al directivo a seleccionar aquella alternativa, dentro de un abanico de posibilidades, que, probablemente, mejor resultado le dará, teniendo en cuenta sus objetivos. Esta teoría tiene un claro componente matemático, lo que ha propiciado su aceptación e implementación en el mundo económico y empresarial. La teoría de toma de decisiones racional describe decisiones que recaen en un único individuo, cuya decisión se basa en la racionalidad, que de forma consciente escoge la alternativa de acción que mejor se adapta a sus creencias y preferencias, con el objetivo de obtener el mayor beneficio posible. Por lo tanto, esta teoría considera que el tomador de la decisión es capaz de predecir sus consecuencias basándose en un cálculo de probabilidades.

Sin embargo, esta teoría no está exenta de críticas. Las dos principales son:

A. Es dudoso que los directivos sean capaces de realizar los cálculos matemáticos que el método de la toma de decisiones racional propone.

B. La teoría propone que el decisor tome la decisión que maximice su beneficio; sin embargo, hay decisiones que se toman con un claro componente altruista.

El estudio que se ha realizado, analizando más de noventa decisiones no rutinarias en empresas familiares, mostró que este supuesto cálculo matemático no se aplica habitualmente. El proceso de decisión en situaciones reales es distinto. Y aunque los defensores de esta teoría argumentan que no se trata de un modelo que describe la forma en que los directivos toman sus decisiones, sino más bien una propuesta metodológica sobre cómo se deberían tomar, lo cierto es que la realidad es muy dinámica y compleja para que este modelo resulte útil para los directivos.

La teoría de juegos es aquella que pretende describir los procesos de toma de decisiones que dependen de más de un individuo. Es decir, ya no estamos ante un directivo que debe tomar una decisión no rutinaria, sino que nos encontramos ante un grupo de individuos que, en un proceso de negociación estratégica, procuran tomar una decisión de forma conjunta.